
Ayer estuve en la Apple Store de colón, aparte de ser una pasada la tienda, que solo el verla vale la pena la visita, la finalidad era otra:
Mi iPhone 4S que no tenía ni un mes, no recibía bien las llamadas, se quedaba sin cobertura temporalmente y me cortaba las llamadas. Así que una vez pude hablar con el técnico la conversación fue la siguiente:
Yo: Hola, tengo un problema con el iPhone, pierde las llamadas.
Técnico: A ver, ¿Me lo dejas? (lo examinó que no lo hubiera mojado, ni tuviera marcas de golpes) El teléfono está bien, le has probado a hacer algún duplicado? Restaurarlo?
Yo: Le contesto que si, efectivamente había realizado esos pasos.
Técnico: Pues entonces si te parece bien, lo que voy a hacer es darte otro nuevo.
Yo: Ya… ¿pero eso cuanto tardaría?
Técnico: 10 minutos
Ante mi cara de asombro, se quedo mi iPhone, me hizo borrarlo delante de él, y me dio uno nuevo, me explico como configurarlo, y una vez realizado, salí de la tienda con un iPhone nuevo y funcionando.
Es por eso, que me he quedado asombrado, en Apple no solo se paga el producto, se pagan todas esas cosas que hay detrás, que hacen que la experiencia de uso, sea lo más perfecta posible.

Foto: Aburrimiento propio

